Seis de cada diez empresas declaran pérdidas a Hacienda

La recaudación del impuesto de sociedades se ha desplomado un 62,9% desde 2007. Este porcentaje implica el paso de 44.823,2 millones de euros a 16.610,7 millones recaudados por esta vía.

Se trata de la mayor caída experimentada en materia de ingresos fiscales desde el inicio de la crisis, a pesar de que todos se han visto mermados desde entonces. Lo que lo convierte en un hito de la historia tributaria española.

La principal consecuencia de esta estrepitosa caída es que las bases imponibles del conjunto del sistema se han visto mermadas en 210.000 millones de euros, lo que constituye más del 20% del PIB. A efectos fiscales, el dinero sobre el que realmente tenemos que tributar se ha reducido a una cuarta parte desde 2009, pasando de 1,3 a 1,09 billones de euros.

Son datos de la última memoria tributaria, publicada por el Ministerio de Hacienda, que también subraya que esta bajada no se detuvo en 2011 (-2,7%), continuó el año pasado (-3%) y prosigue en el presente ejercicio (-5,7% al cierre del primer trimestre), siempre muy por encima del descenso de la actividad económica (con inflación o sin ella).

La explicación es clara y tiene un nombre: recesión. Así, la destrucción de empleo y de salarios ha hecho que las bases imponibles de las rentas estén recortándose a un ritmo del 3% interanual, tres veces menos de lo que lo hacen las correspondientes al gasto (básicamente a través de los impuestos indirectos), con una caída del 9%.

También en ambos casos ha crecido en distinta medida la presión fiscal. Partiendo de un aumento medio del 10,5% en el último año debido a las últimas subidas impositivas que aprobó el Gobierno, en el caso de las rentas (procedan de un salario o no) se elevó un 5,8%, tres veces menos de lo que lo hizo en el gasto (+16,8%) por el alza del IVA.

Estas diferencias también son evidentes entre personas físicas y sociedades. El tipo efectivo por el que tributaron las empresas en 2011 fue del 11,6%, porcentaje menor incluso que el que soportaron los hogares (12,4%). A ello ayudó que el 59% de los 1,4 millones de empresas españolas activas en 2011 -es decir, seis de cada 10- declararan haber tenido números rojos, una tendencia que se agudizó entre 2007 y 2008 con aumentos superiores al 14%.

Pero las empresas no están exentas de diferencias en la factura fiscal. El ejemplo más claro es el de los grupos consolidados, permitiéndose a las grandes compañías compensar las ganancias de sus sociedades más exitosas con las pérdidas de las que marchan peor, consiguiendo así reducir al mínimo su tributación.

Pese a que esos grandes grupos ganaron un 25% más que las pymes, fueron éstas quienes tuvieron que pagar dos veces más al fisco (10.250 millones frente a 4.500). El motivo: el amplio catálogo de exenciones y beneficios fiscales, que permitió que sólo tributaran a un tipo del 5% sobre sus beneficios frente al 15% que se aplicó al resto de empresas.

Esta situación ha supuesto que más de 6100 empresas españolas se declararen en concurso de acreedores en lo que va de año.

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