“Eso que llaman SICAV…”

Lees la palabra SICAV en montones de titulares, pero nadie te explica “en cristiano” en qué consisten. En Iberfinancia Consultores, ese es nuestro objetivo de hoy. Ya nos contaréis si os queda claro el funcionamiento de “eso que llaman SICAV…”

Según la vigente legislación, una SICAV es una sociedad anónima con domicilio y administración en España. Su objetivo es la recaudación de fondos para su posterior gestión e inversión en bienes, valores u otros instrumentos financieros. En definitiva, se trata de entidades que se encuentran a medias entre un fondo de inversión y una sociedad anónima que, según datos recientes, gestionan un patrimonio superior  a los 23.000 millones de euros.

Normativa

Los requisitos exigidos a toda SICAV son:

  •     El número mínimo de accionistas debe ser de 100.
  •     La autorización, registro y control de las SICAV está supervisado por la CNMV.
  •     El capital social inicial de una SICAV será de 2.400.000 euros como mínimo, totalmente suscrito y desembolsado.
  •     Se pueden crear SICAV por compartimentos diferenciados con objetivos de inversión distinta. En el caso de existir existir compartimentos, cada uno contará de manera independiente con un mínimo de 20 accionistas y un capital de 480.000 euros, sin perjuicio de cumplir los mínimos anteriores.
  •     La gestión de la SICAV la puede realizar la propia sociedad anónima o puede encomendarse su gestión a una sociedad gestora.
  •     La SICAV puede realizar operaciones con acciones propias sin tener que cumplir con los requisitos impuestos por la Ley de Sociedades Anónimas.

Las SICAV pueden acogerse a un régimen fiscal diferenciado del resto de sociedades estando sujetas jurídicamente al Real Decreto Legislativo 1/2010, de 2 de julio, por el que se aprueba el texto refundido de la Ley de Sociedades de Capital y la Ley 35/2003, de 4 de noviembre, reguladora de las Instituciones de Inversión Colectiva, modificada por la Ley 31/2011, de 4 de octubre. En concreto:

  •     Pueden tributar al 1% por los beneficios obtenidos siempre y cuando el número mínimo de accionistas sea de 100.
  •     Gozan de exención plena en AJD (Actos Jurídicos Documentados) relativos a actos societarios, como fusión, liquidación o ampliaciones de capital.
  •     No tienen derecho a aplicar ningún tipo de bonificación ni deducción en la cuota del impuesto de sociedades.

En definitiva, la SICAV es un híbrido de inversión a caballo entre una sociedad anónima y un fondo de inversión con la particularidad de que tributa al 1% en el Impuesto de Sociedades.

Ventajas de las SICAV

La ventaja fiscal de la que tanto se habla de las SICAV no es, en contra de lo que se cree habitualmente, la reducción o minoración en el pago de impuestos, sino que permite diferir su pago. En cuanto el dinero permanezca a nombre de la Sicav y éste se invierta, los posibles beneficios obtenidos de la inversión tributan al 1% en lugar del 30% del impuesto de sociedades, siempre que el capital permanezca dentro de la SICAV. No obstante, cuando la SICAV devuelve el capital a su inversor, este tributa igual que las acciones y paga lo mismo que cualquier otro: entre un 19 y un 21%.

Esta ventaja se ve muy clara respecto a la inversión directa en acciones o renta fija ya que en el momento de la venta de los bonos o las acciones hay que desembolsar los impuestos pertinentes.

La verdadera ventaja  radica en las reducciones de capital. Esto implica que los dueños de la SICAV pueden sacar dinero sin tributar hasta el momento en que no se supere la cantidad inicialmente invertida, ya que se considera que lo que se retira es capital y no las ganancias obtenidas por las inversiones.

A primera vista, parece que es lógico no tributar si no se retira el dinero de las plusvalías sino sólo el invertido inicialmente. El problema reside en que eso no se puede hacer en ninguna otra inversión salvo en las SICAV, lo cual supone un agravio comparativo claro. Es decir, si alguien ha invertido en fondos de inversión y quiere retirar parte de su dinero, tiene que pagar por la plusvalía obtenida desde el primer euro, independientemente de que saque una cantidad inferior a la que invirtió inicialmente.

Esto, llevado al extremo, permitiría sacar todo el capital y dejar dentro de la SICAV sólo las plusvalías, que a su vez pueden generar nuevas plusvalías si se acierta con las inversiones. Eso sí, una vez que el inversor ha sacado todo lo que aportó inicialmente, entonces sí, cualquier retirada adicional sí tiene que pasar por Hacienda se haga por la vía que se haga.

Por todo esto, a menudo las SICAV se presentan como “un instrumento idóneo para canalizar el ahorro privado con el objeto de obtener la óptima rentabilidad financiera y optimizar el impacto fiscal”.

 

Autora: Cristina Couto
Departamento Financiero Iberfinancia Consultores

 

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